..Drag Queens..

Las reinas de la noche

Se acabo la imagen que había de los euskaldunes. Hace mucho que los vascos no somos pescadores, marineros, duros caseros o atrevidos luchadores. Euskal Herria hoy en día es de las hermosas y esbeltas Drang Queens. Pues ya sabes, guarda en el armario tu camisa de cuadros, ponte plataformas, píntate la cara y sal al mundo.

Iker tiene 23 años y es de Hondarribia. Oscar es de la misma edad y nacido en Irun. Son las reinas de la noche barcelonesa y madrileña. Con sus corsés apretados, con sus plataformas altas y su maquillaje de colores atraen la mirada de muchos jóvenes todas las noches. Son las Drag Queen, y no cualquiera: Oscar quedo segundo e Iker tercero en el campeonato de Drag Queens de España. ¡Ay, que pareja!

En este mundillo empezaron hace cuatro años en Donosita. Iker nos cuenta sus inicios: “Empezamos como chicos go-gos en discotecas y bailando en los bares de ambiente gay. Un día te pones una falda, el siguiente unas plataformas y acabas así. Esto lo llevamos muy dentro”. Hoy viven en Barcelona y trabajan en el famoso restaurante Miranda. Pero antes de llegar a Barcelona estuvieron en Miarritz, Donibane Lohitzun, Paben, Bordel y Madrid.

Las Drag Queen no tienen por que ser gays, aunque se mueven mucho por este mundo. ¿Iker y Oscar son gays? Ellos nos aclaran que no, aunque huyen de la pregunta. “yo tengo un gato, un perro y muchos, muchos amigos” nos dice Iker con una sonrisa malvada. 

Discotecas y bares, luces, música, bailes, tomar el pelo a la gente... un trabajo fácil puede pensar mas de uno. Aun y todo, puede tener su lado malo. Como nos cuenta Oscar “trabajamos todas las noches de 10 a 2. Y para maquillarnos y vestirnos tenemos que estar otras dos horas y media. Detrás de las fotos tenemos muchas lagrimas por tener que dejar tu pueblo, tus padres...” Iker parece estar de acuerdo con su compañero, pero dice que hay otra pega: “el dolor en los pies”.

Por cada espectáculo cobran 300 € entre los dos. Nos dicen que están bien pagados. Aun y todo  Iker dice que para comprar la ropa necesitan mucho dinero: “Hay que tener en cuenta que ya tenemos unos cuarenta trajes y cinco pares de plataformas que como son hechos a mano, nos cuesta 600 €”.

Con esos cuerpos y esos trajes son conscientes que la gente les mira con morbo. “Por su puesto, si no, no tendríamos a los espectadores tan contentos. En las miradas de los chicos se les nota enseguida. Y mientas, sus amigas al lado en silencio” nos dice Oscar. Aunque en los bares y discotecas suelen surgir broncas, ellos no han tenido grandes problemas  según Iker. “A veces intentan darte patadas en las plataformas para que te caigas. Nosotros sin embargo evitamos liarla, preferimos que los chicos nos den besos y no nos peguen”. Al parecer la gente les aprecia y les quiere. Una vez, viviendo en la Plaza Sarriegi al medio día salieron a la calle vestidas de Drag Queen y los caseros y los clientes les dieron una multitud de aplausos. Los familiares tampoco les han puesto piedras en el camino. Al contrario dice Iker “el apoyo de nuestra familia a sido imprescindible. Las madres nos hacen muchos de los trajes” 

Han acabado con el estilo euskaldun. No son los típicos amigos con camisa de cuadros,  y con coloretes en las mejillas. Son explendidas chicas. Eso si, tienen muy claro de donde son “Somos tan euskaldunes como los pescadores de Hondarribia y llevamos el nombre de nuestro pueblo a cualquier sitio”.